2:45 am, Elliott Smith

Por Diego

Durante un breve período de tiempo en que me resistí escuchar a Elliott Smith. Todas esas canciones -que devoraron mi 3G hace casi tres años, cada vez que viajaba cinco horas hasta mi casa en Chillán o las dos horas que perdía en el metro al ir a trabajar- provocaron que me distanciara de su música, por cansancio psicológico y por otras cosas.

Sin embargo, hoy mande al mundo a la cresta –como dice el temucano- y volví por él. Básicamente porque estoy profundamente convencido que la gente se equivoca cuando menciona lo triste que se sienten, o en lo profundo del hoyo existencial en que caen, cuando lo escuchan.

Negarme a tamañas melodías es una tontera que no volveré a hacer jamás nunca.

Quiero darle otra vuelta, una nueva perspectiva a la forma en que he aprendido a valorar su música y como siento que las demás personas deberían obligadamente hacerlo. Dejando de lado la lata de la tristeza y esos argumentos de mierda que muchos me dan, y que poco sentido tienen cuando realmente no has escuchado algo con atención.

En todo este tiempo escuchando con detención cada álbum, probé muchas cosas nuevas y también recordé buenos momentos:

Drogas y Amistad

En uno de los cuantos viajes a Chillán, presenté la “droga de los gays” a mis amigos, la que probé por primera vez en un bar cubano en bellavista. No soy cola, y si lo fuese no importa mucho en esta historia.

Me mandé con todo cuando la probé, nadie me advirtió nada y me pareció estar cayendo en alguna trampa. Los mire a todos y trate de divisar si algún amigo me miraba como aperitivo. Algo había leído del famoso “Popper”, pero por mucho que leas, experimentarlo es adentrarte en lo desconocido y como todos lo hacían, lo hice -como un inocente colegial-. Además estaba con unas primas que son muy poco carreteras y poco reventadas, si lo hacían ellas ni cagando podía quedar como el primo del sur que piensa que le va a dar un ataque al recto -pasó algo, pero me lo reservo. Fueron 30 segundos de locura, no voy a contar lo que experimenté, para que sin prejuicios lo intenten.

La llevé a Chillán. En la primera junta caímos en una dependencia por el frasquito -varios de los que escriben en Podrido! incluidos-, fueron largos meses en que la consumimos indiscriminadamente, en todos las salidas callejeras. Fui víctima de innumerables golpes en los brazos por Germán quién después de negarse a probarlo, fue uno de mis principales clientes. Varias veces, el contenido fue desperdiciado sobre la ropa de alguno, y uno que otro intentaba desesperadamente no perder ni una gota.

Se preguntarán, ¿qué tiene que ver esto con Elliott Smith? En sus peores momentos emocionales y personales, llegó a consumir miles de dólares en drogas -mayormente heroína-. No quise quedar en menos, accedí a realizar mi propio experimento y digo accedí como un decir, porque fue de forma deliberada y voluntaria, probé esto y todo lo que tenía que probar, filo.

Sobre uno de sus tratamientos para superar su drogadicción: “No podía realizar el primer paso honestamente… No podía decir lo que se supone que debes decir y creérmelo”

Amor/odio

Esta es la parte más fácil y más difícil a la vez. Forma parte de mi intimidad pero como soy integrante del staff de Podrido!, paso a ser un personaje público y me importa una mierda lo que piensen de mí.

Hace algún tiempo me pegué con Elliott Smith, luego de un largo tiempo de ruina, recuerdo que lo utilicé hasta para ir a trotar a las 7am a un parque que está cerca de mi casa. Salía a compartir mis emociones con el mundo, caminaba bajo la lluvia como un chiquillo llorón, hasta que un día me di cuenta que eso ya me había pasado antes.

De alguna forma, ya estaba preparado para resistir este nuevo aguacero, tenía el impermeable puesto -o eso pensaba-. Como la niña que me gustaba en el colegio, que termino casada, el mismo mes de mi cumpleaños, el mismo mes en que murió Steven Paul Smith -Octubre- por allá por el 2003.

Recuerdo con claridad que me dejé crecer el pelo y la barba, me veía lindo (?). La mejor parte fue que luego de varios años, esta misma persona me contacto para confesarme su amor y su constante arrepentimiento. Como yo no estaba para webadas, la mande a la cresta  -toma cachito e´ goma-. La última vez que nos vimos, fui amablemente a dejarla a su hogar. Tenía el mal de la lagartija, así que no fue problema dejarla en su puerta y recibir uno que otro halago de su madre.

Si les interesa saber, mi bien conocido Elliott, estuvo constantemente fracasando en sus relaciones. Una de sus novias toca en Quasi y con Stephen Mulkmus & the Jicks –Joanna Bolme, multi instrumentista- quien contribuyó en algunos discos y compartió escenario como baterista. Se suicidó después de una fuerte discusión -según la vieja sapa de al lado- con su última novia de turno.

“Depresiva no es la palabra que yo usaría para describir mi música, pero hay algo de tristeza en ella .Tiene que haber, para que la felicidad realmente importe”.

Formar parte de una banda

Esta parte me trae muchos recuerdos graciosos y que valen la pena dar a conocer. Porque creo que está bien reírse y burlarse de los amigos, en parte, para eso es la amistad.

Formé parte de una banda en Chillán, donde nuestros primeros ensayos solo eran juntarse a tomar y fumar todo el día. Nuestro baterista – José Manuel, en ese entonces de 16 años- tocaba semi desnudo en el comedor de la casa del JG, mientras en el patio con murallas de 3 metros por lado se encontraba Valero –el perro de la casa- un canino amigable, “mequero” y no por su descendencia y/o raza, sino porque la consumía para sobrevivir y como forma de protesta –me gustaría creer eso-. El pobre animal murió de felicidad, cuando fue puesto en libertad en el campo. Al primer vestigio de libertad su corazón dejó de latir.

En esta peculiar –por decirlo de algún modo- banda cantaba Ignacio colorao. Nuestra primera tocata fue en Conce por el año 2005, llevaba en su mochila un pasamontañas, unas esposas y pistola de juguete, de forma extraordinaria decidimos inspeccionar sus pertenencias y le rompimos todo, se fue algo triste pero lo salvamos de lo que a la larga fue inevitable, su locura. Lo acompañaba en el micrófono, Cristián, célebremente conocido como pan con caca.

También participaban JG, Patricio y yo, recuerdo como cuando me cortaron el pelo como princesa, cuando Patricio se fumó un pito de orégano y se voló.  Intentamos grabar una sola vez, con el amigo Sonidista -que acaba de ser padre-, el trajo la mesa, los equipos, tomo taxi de ida y el de vuelta. Nunca le pagamos, como dije, para eso son los amigos.

Elliott formo parte de Heatmiser junto con Sam Coomes –también de Quasi y músico de apoyo en discos y presentaciones en vivo del señor Smith-. Banda de rock “alternativo” donde dio muestras innegables que su talento iba más allá y superaba al de cualquier músico contemporáneo. Mi disco favorito de Heatmiser es Mic City Sons, ya que te introduce en este mundo de idas y venidas, de excesos y por supuesto de talento innegable. Algo desesperanzador para los que intentamos tocar un par de notas en quinta en la guitarra.

Refiriéndose a su primer disco en solitario Roman Candle: “Creía que me cortarían la cabeza en cuanto se publicase el álbum, porque en aquel entonces eso era totalmente contrario a la cosa grunge que era tan popular. […] La cuestión es que el álbum fue muy bien recibido, lo cual fue una absoluta sorpresa, y, desgraciadamente, inmediatamente eclipsó a Heatmiser.”

Espero que me comprendan y que no piensen que soy tan soberbio como para querer comparar mi vida con la suya, solamente es mi forma de relatar lo que me acerca a su música y como ha estado presenta en muchos momentos a lo largo de mi adolescencia y como joven adulto.

No tengo ídolos musicales, ni de ningún tipo, pero si algo así existiera en mi vida, sabría perfectamente su nombre y apellido, Elliott Smith y claro, mi viejo.

A modo de Bonus y como no incluí ningún track acústico -esencial en su discografía-, dejo este “capítulo piloto” de un olvidado programa, de su amigo Jon Brion.


Pueden escuchar o seguir escuchando en: http://elliottsmith.bandcamp.com/

En vivo, año 2000: https://archive.org/details/esmith2000-11-10.flac