Rescate Emotivo: Eyes Without a Face

Por Jorge Muñoz

Recién luego de pasar meses de gira por Estados Unidos promocionando el debut homónimo “Billy Idol” (Chrysalis, 1982), el guitarrista Steve Stevens entendió que de su antigua vida y hogar ya no quedaba casi nada.

Se vio obligado entonces a mudarse al subterráneo de la casa de sus padres en Queens. En aquel nivel -1, lo único que tenía además de su guitarra era una radio portátil que “afortunadamente” sólo sintonizaba la CBS, una antigua emisora norteamericana que difundía, en su mayor parte, rock y pop de los años 50.

Una mañana escuchando una canción de Frankie Vallie, exlíder de The Four Seasons, surgió en su cabeza la idea de reutilizar una clásica progresión de acordes de las que caracterizaba a las bandas de aquella época.

Lo primero que intentó antes de mostrárselo a Billy fue ralentizar el ritmo para hacerlo un poco más sensual, pero aún así no sonaba lo suficientemente “Idol”. Pasaron semanas trabajando en la secuencia, pero parecía tener tanta carga de época que no encajaba con nada de lo que solían componer.

La solución llegaría otra vez desde los años 50’s, ya que Billy descubriría casualmente el cine del francés Georges Franju, cuyo escalofriante thriller “Les Yeaux Sans Visage” (el cual relata la historia de un cirujano plástico que secuestra jóvenes para remover quirúrgicamente su piel y poder así reparar el rostro de su amada hija, gravemente herida en un accidente automovilístico causado por él) no tan solo le dio un nombre para la canción, sino que también la idea de que para lograr que la melodía encajara con el sonido “Idol” debería tener ciertos tintes “aterradores”.

Y para conseguir esa sensación tuvieron que dejar la guitarra de Stevens en un segundo plano y dar protagonismo principalmente al uso de sintetizadores sumados a una Linn ML-1 (joyita tecnológica de esos años), la primera máquina de percusiones con samples de batería acústica (la misma que emplearían luego Alphaville, The Human League y hasta The Chemical Brothers).

La letra deja de lado la historia del cirujano y su hija para enfocarse en el relato desesperanzado de una relación amorosa que se va desintegrando. Toda la lánguida desilusión volcada entre el verso y el coro (en el que su pareja de esos años Perri Lister repite el título de la película en francés) contrasta de forma majestuosa con la catarsis del puente, en donde el riff de Stevens llega para quemarlo todo y la historia se transforma en un viaje lisérgico que mezcla robos de carteras, buses a Las Vegas y hasta un posible asesinato, quizás en venganza por el desengaño que el relator nos manifiesta durante las primeras líneas de la historia.

El video de la canción se enfoca en un close-up al rostro de un histriónico Billy que se superpone a la imagen de tres mujeres durante el coro. Luego cambia radicalmente para mostrar a Idol y Stevens durante el solo de guitarra parados en medio de un hexágono en llamas.

La duración de la grabación fue de 30 horas seguidas y una vez finalizada esta, Billy tuvo que ser operado de urgencia ya que debido al uso de máquinas de humo, luces y fuego en el estudio, sus lentes de contacto se secaron y se derritieron encima de su globo ocular. Idol estuvo a punto de perder la visión y luego de la intervención quirúrgica se vio obligado a permanecer vendado durante 3 días hasta que sus córneas comenzaran a reconstruirse.

Eyes Without a Face se convirtió en la canción más popular de Billy Idol en EEUU (#4) y en UK (#18) y caló profundamente en el inconsciente colectivo gracias a su sonido poco convencional y atmósfera hipnótica. Aquel inconfundible sonido logrado por esta perfecta pareja de compositores que incluso hoy, a 20 años de su lanzamiento, todavía parece venir del futuro.

Recuerda la canción y su vídeo acá: