Rescate Emotivo: Someone Great

Por Jorge Muñoz

Nacido en 1942, el psiquiatra búlgaro Georgi Kamenov se convirtió en uno de los doctores jóvenes más reconocidos de su país al desarrollar un tratamiento alternativo de psicoanálisis en el cual un pequeño grupo de individuos se reunía para brindarse apoyo mutuamente. Hacia fines de los años sesenta, su trabajo con la terapia de grupo se había vuelto tan exitoso que lo llevó inevitablemente a ser perseguido por el régimen marxista de turno, el cual no veía con buenos ojos las reuniones de grupos apartados a la doctrina.

Kamenov se transformó en víctima de una persecución política y hostigamiento que finalmente lo obligó a escapar de su país a los Estados Unidos en 1980. Allí, bajó el nombre de George Kamen, estableció una consulta psiquiátrica en un sótano de Nueva York.A finales de los noventa, James Murphy ya había fracasado primero como cantante y baterista de varias bandas punk. Tuvo también la mala idea de rechazar un puesto como guionista para el piloto de un proyecto llamado Seinfeld y lo único que le quedaba por delante era trabajar como ingeniero de sonido hasta conseguir algo de dinero y así construir su propio estudio de grabación en Nueva York.

Sin  embargo, aquella seguidilla de frustraciones y reveses lo inspiró para hacer un último esfuerzo, esta vez materializado en Losing My Edge, un relato autobiográfico acerca de hacerse viejo en un ambiente que rinde culto a la juventud y lo novedoso.

El single fue un éxito y el nombre de LCD Soundsystem apareció como punta de lanza del movimiento dance-punk, las expectativas se dispararon y al fin parecía que Murphy conseguía aquello por lo que tanto se había esforzado, hasta que una madrugada del 2006 recibió un llamado que cambió su vida para siempre: George Kamen, su psiquiatra, amigo personal y pilar fundamental en su recuperación, había fallecido de un ataque al corazón.

La música de “Someone Great” es una cautivante mezcla minimalista de ritmos oprimidos y secuencias luminosas de sintetizadores, las que parecen sostener a duras penas la voz temblorosa de Murphy. Surgió en un comienzo como una parte instrumental de “45:33”, un encargo promocional hecho por Nike para una campaña de running, sin embargo al revisar una y otra vez las mezclas durante sus viajes en el metro, Murphy sintió la necesidad de poner su voz sobre la pista y el resultado fue un avasallador. La canción se convirtió en el punto álgido de Sound Of Silver (DFA/Capitol, 2007) el cual recibió el clamor de la crítica a nivel mundial y fue nombrado por Pitchfork como el segundo mejor disco del 2007.

No es común encontrarse con una canción de estilo bailable cuyo principal tema sea la muerte o pérdida de alguien cercano, y a pesar que Murphy decidió tajantemente nunca referirse al significado de su lamento, la letra habla por sí sola: su desconcierto frente al buen tiempo y al buen sabor del café a pesar de ser ese un día tan triste; y la reacción de su esposa al ver el cuerpo de Kamen en el ataúd y descubrir que era un hombre mucho más pequeño de lo que imaginaba –o de lo que James le hacía creer–, una persona de proporciones míticas, alguien grandioso.

(Esta columna fue publicada originalmente en Atlas Zine)