Ser punk a los 40 y tantos…

Por Roja

Recuerdo tener algo asi como 14 o 15 años de edad y escuchar a mis amigxs comentar que la mayoría de lxs punks están activxs sólo hasta los 25 años, que luego vienen las responsabilidades, los trabajos, las familias, los standares habituales de conducta social. Pues bien, mirando un poco hacia atrás, a los 25 años estaba cruzando una segunda etapa de mi vida, y seguía siendo (o por lo menos sintiéndome) Punk, a esa altura de mi vida ya tenía un hijo, un fracaso sentimental tormentoso y una luz en el camino que poco a poco se me abría con mayor claridad, y por mis manos circulaban, como es habitual, cientos de discos, fanzines, historietas, libros, tapes, etc. a lo que sumaba un nuevo proyecto de banda, esta vez ubicado en el sur de $hile, proyecto que de alguna forma era continuación de lo que en su momento fuera Insumisión de kkhuano.

Hace un tiempo, conversando con otro semi dinosaurio de la escena, nos acordábamos de gente que aportó muchísimo a levantar una escena, recordamos locales también, sindicatos, escuelas, plazas, cada una con su anecdotario, propio de punks y para punks, entre los tantos salió a colación un encuentro al cual fuimos invitados como Insumisión, no recuerdo quién nos invitó específicamente, pero el evento se realizó en mediocamino (Av. Colón altura de la Santa Leonor), en un gimnasio y era nada menos que un duelo de hip hop/ rap, cuando nos enteramos de que trataba, sentíamos que íbamos a hacer el ridículo, pero como hacer el ridículo era parte de nuestra formación partimos con una veintena de amigxs de la pobla, Los Guitres (esta suerte de pandilla transversal a poblaciones y calles al interior de hualpencillo), al llegar al gimnasio nos encontramos con un grupo de punks, sepa yisus como se enteraron de la tokata, la cosa es que entre rimas y bailes nos tocó subirnos al escenario, para sorpresa nuestra la asistencia se divertía con el ruido y con las performances de nuestra gente, de ahi no recuerdo como diablos salimos del lugar ni como llegamos de regreso a la pobla (el alcohol por toneladas era cosa habitual), otro de los eventos de los que nos reímos mucho fue una tokata que se hizo en calle Reconquista, en pleno Lan C, una veintena de bandas punks, thrashers, rockeros de todo orden se hicieron parte, cuando nos tocó el turno de subir me di cuenta que a lo lejos estaban muy instaladas mi madre y mi tía (para ser justos en esa época ya cursaban una sextena de años cada una) lo que no pasó piola entre mis amistades, cagados de la risa estuve en el columpio un buen par de meses, al tipo rudo lo van a alentar sus parientes, insólito por decir lo menos.

El punk como se ha repetido hasta el cansancio y por décadas es algo más que música y desorden, más que apatía y odio por los convencionalismos, es una contra cultura y como tal tiene sus formas y sus fondos para moverse en sus ámbitos, uno de ellos y crucial es el arte en alguna de sus expresiones más comunes, asociadas a la música y a la plástica, hablamos de diseño tanto en los discos como en los carteles, fanzines, paskines y revistas, es por lo mismo que no es raro ver a artistas plásticos adoptar una estética en particular, ligada al punk (tachas, alfileres, cadenas, remaches, clavos, camisetas, etc.) y reflejados en la plástica de los collages, del surrealismo o cualquier tipo de caos plástico que de su trabajo resulten, también podemos leer una suerte de hilo conductor en las letras asociadas al punk, tanto en canciones como en poesía, también ligadas a una suerte de vertiente literaria con íconos muy significativos como Patty Smith, Penny Rimbaud, Steve Ignorant, Joe Strummer, entre miles más, por lo tanto si deshuesamos un poco este corpus nos daremos cuenta que no tan sólo un piño de chicxs alocadaxs son y serán parte de esta jungla, ni mucho menos una cosa etárea en la que los limites están determinados (¿por alguien?), conservar el espíritu de la rebeldía con o sin causas (eso es importante para mucha gente dormida) es un leit motiv, un factor que nos mueve y que marca nuestra pertenencia como grupos, como fracción y/o fractura social dentro de los margenes que hemos decidido darnos, auto-imponernos, si lo queremos poner a buenos términos, es por lo mismo que nunca se me ha pasado por la cabeza detener mi reloj a los 25, sino ya estaría bajo tierra…

Continuará…